LA NACION LINE | Archivo | 21 de Junio de 2003 | Ciencia/Salud | Nota

Bioenergética y Ordenes del Amor: propuestas en el hospital Alvarez
Dos ideas originales para sentirse mejor


Se abordan las problemáticas con técnicas novedosas en reuniones grupales, coordinadas por psicólogos y médicos

• Los grupos son gratuitos y sin inscripción previa
• Se da importancia al trabajo con el cuerpo y a lo que ocurre en cada historia familiar
• El acento está puesto en la prevención


Para José, un vecino del barrio, ésta era su primera experiencia. "Bioenergética", pensó. "¿Qué cosa rara será eso?" Cuando vio que en el Aula Ramón Carrillo del hospital Alvarez había otras personas parecidas a él esperando por la terapeuta de bioenergética, decidió ver qué pasaba.
Y entonces, al cabo de un tiempo, descubrió que ese cuerpo que lo llevaba y traía a todas partes desde hacía casi 50 años era, aun para él mismo, una coraza que no conocía.
"Pasa, pasa mucho -explica la licenciada Claudina Gonçalves, psicóloga y terapeuta corporal bioenergética de uno de los grupos del hospital Alvarez-. El cuerpo es otra forma de hacer contacto con uno mismo. Y para eso trabajamos con ejercicios donde tratamos de asentar pies y piernas como una forma de asentarnos en la realidad, y con movimientos y respiraciones profundas tomamos contacto con dolores, lugares del cuerpo que no teníamos registrados... Esos lugares comienzan a movilizarse y se logra una flexibilidad que abarca cuerpo y mente."
Gonçalves, egresada de la BioEscuela, dirigida por la licenciada Norma Litvin, añade que la bioenergética es una disciplina fundada por Alexander Lowen, discípulo del célebre Wilhem Reich, dos herederos del psicoanálisis que plantearon, en las primeras décadas del siglo anterior, la necesidad de tratar al cuerpo y a la mente como una unidad.
En el hospital Alvarez, según la doctora Alegre Romano, médica psiquiatra que coordina el programa preventivo en salud mental donde funciona una veintena de talleres y gratuitos, la propuesta (bajo la órbita general de la doctora Marta Brussino) está dando buenos resultados: "Concurren 800 personas por mes. No es necesario inscribirse antes. El acceso es abierto", afirma con una sonrisa gigante, que impide olvidarse de que se llama -justamente- Alegre.
"Muchos se sorprenden porque siendo psicoanalista doy importancia al trabajo corporal -agrega-. Pero entendí que si un depresivo no encuentra disfrute en el movimiento difícilmente se sienta mejor, aunque reciba fármacos excelentes."
La licenciada Gonçalves afirma que hay cuatro grupos de bioenergética: lunes, martes y miércoles, a las 18, y jueves, a las 14.30.
Los Ordenes del Amor
Entre las distintas propuestas que llaman la atención de la gente, el grupo de Los Ordenes del Amor, que funciona los miércoles, a partir de las 19, es el que más público convoca.
"Empezamos con unas 10 personas y ahora vienen más de 40", explican la licenciada Liliana Inglese, psicóloga y terapeuta floral, y el doctor Miguel Schiavo, médico clínico y especialista en medicina del trabajo, ambos formados en terapia sistémica según el abordaje del psicoterapeuta alemán Bert Hellinger.
Según Inglese y Schiavo, los problemas que más habitualmente lleva la gente tienen un sello: el familiar.
"A través de este trabajo -afirma Liliana Inglese- pude entender que las personas buscan qué es lo que ha pasado para que haya problemas y disgustos en una familia. Porque cuando no es con la pareja o con el hijo es con la mamá, o con el hermano... Los planteos siempre tienen que ver con el amor que se perdió en los vínculos y que se intenta recuperar."
"Existe una especial dificultad -comenta Miguel Schiavo- para diferenciar hechos de circunstancias. Y esto genera muchas dificultades. Según Hellinger, son los hechos los que ocasionan los problemas en un sistema familiar, que se van transfiriendo inclusive de generación en generación: muertes tempranas, asesinatos, enfermedades graves, abortos, inclusive el haber nacido... Las personas traen las circunstancias, no los hechos, a la consulta. La gente viene con un relato que repite:"Mi mamá no me quería tener". Y de pronto quien lo dice tiene ¡60 años!
"Acá existe un hecho que no fue reconocido: la mamá no quería tenerlo, pero lo tuvo. Lo que podemos hacer es dar reconocimiento a ese hecho. Para esa persona de 60 años sería poder decirle a la madre, esté o no viva: me tuviste Gracias por eso. Cuando un hecho es reconocido, la persona siente mucho alivio."
Por Gabriela Navarra 
De la Redacción de LA NACION
Reclamos y miradas
Liliana Inglese ejemplifica qué se realiza en el taller: "Ese día, varias mujeres plantearon su problemática. Tenían fuertes reclamos hacia sus hijas. Nuestras explicaciones no bastaban, y recurrimos a un ejercicio esclarecedor: pedimos a tres mujeres del grupo que colaboraran. Una era la madre, ubicada en línea mirando a la hija. Pero detrás de la madre aparecía otra mujer: su mamá. El ejercicio consistía en que la madre que reclamaba cosas a su hija diera media vuelta e hiciera contacto visual con su mamá, dejando subir la emoción a través de la respiración y la mirada. Luego les preguntamos qué sentían y dijeron que querían abrazarse. Lo hicieron. La mujer fue invitada a darse vuelta otra vez y mirar a su hija. Pero la miraba distinto, porque ahora podía sentirse apoyada en su propia madre".
El doctor Schiavo agrega: "La catarata lleva el agua hacia un lugar, y no al revés. Lo mismo sucede con los órdenes del amor. La madre reclama a la hija porque hay un movimiento hacia su propia madre que debe completar".
Algo similar, añade Schiavo, pasa con las mamás separadas preocupadas por la conducta de sus hijos.
"A menudo los hijos de padres separados se quedan con uno pero se comportan como el otro -explica-, porque de esa manera están con los dos. Cuando la madre puede comprenderlo la situación se alivia. Y si respeta al papá de esos chicos, ellos se sienten mejor. No hace falta que vuelvan a unirse, pero sí que acepten que los hijos los tendrán juntos, siempre."
 
 
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